6.066.- Demonio en el confesionario V

A veces me es quien me pide,
a veces soy de quien pido.
Un destino voraz y relativo
al vacío es el que se moldea día a día.

Es esta mi sutil y endemoniada cruz
que subyace petrificada y restante
dentro, muy dentro, del corazón
y del alma de este ángel renegado.

Me enamora mi tragedia del castigo
de la bondad incomprendida que, excelsa,
pero heterodoxa, buscaba la manera de ser luz
y encontró ser luz, pero en el calabozo más oscuro.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro
y, también, no todo lo valioso brilla.
Esta alma empañada de domor nada pide
ni nada maldice, solo sigue y seguirá buscando ser luz.

13/08/15

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