Escritores de Letras & Poesía Luna Caótica (Colombia) Poesía en Verso

Última carta al viento

Finalmente,

cráneo abierto, ojos cerrados.

Escucho el silencio del disparo

que me ha dejado tirada en el suelo.

El pasto mojado anochece.

Miro nublado, pero

no volverán a llover mis pupilas.

 

He vivido sola,

he comido sola,

he dormido sola,

y…

he muerto sola,

pero les juro que no fue la soledad

la que hizo del jardín mi pedestal.

 

Me he podrido viva,

porque no he podido ya levantarme,

porque he pasado el tiempo colgando cartas,

a las hadas, al universo,

a los relojes que consumen el tiempo,

y lo vuelven polvo.

Porque he muerto en la vida misma.

Porque también fui víctima del terror,

del vértigo,

de la cobardía simple a luchar para…

¿ganar?

 

He sido cortada

por el cuchillo intransmisible,

en el camino imposible

de transitar.

Atravesó la espada mi aliento,

sofocando el pulmón de sueños,

tirando las maletas,

de metas…

a la mar.

Perdida en la sal,

gritando en los ecos las voces ruines,

las palabras sublimes,

los poemas prohibidos y

temidos…

Los versos que duelen,

los ruidos que hieren,

que se acercan, que te hablan, que te dicen

que estás perdido

en el mundo…

Los atriles vacíos, sin notas dulces,

sólo tritonos que te informan

que no hay porvenir.

No hay qué decir,

porque…

ya no hay por qué vivir.

 

La vida fue para mí un insomnio,

necesito ya dormir.

Me arrulla el dulce sonido,

una canción de cuna,

que termina en un ¡bang!

 

Mi vida ya es una crónica.

 

Paso de querer la mente de nuevo en blanco,

tener la cabeza en negro,

a que mi cabeza sea el blanco,

de la bala

que abre el agujero.

 

Agradezco que no podré verme al espejo,

para no ver este rostro,

nunca jamás este rostro,

que se pondrá frío, seco.

 

Mis ojos ya están vacíos.

La vida me ha quitado lo que la vida me ha dado,

y yo…,

Yo ya estoy cansada,

de caminar, de recorrer sin encontrar,

con los pies descalzos, con las rodillas sangrando.

 

El viento me dijo

que debería morir.

Voy a morir aquí.

Este será mi final.

El comienzo.

Probaré que hay más allá.

Quizá, y ojalá.

solo el oscuro frío del universo,

incierto,

desierto.

 

Una partícula

en el inmenso, infinito cosmos,

con la esencia más vacía que el mismo espacio.

Una bacteria, que no hace parte de esta tierra.

El querer hacer del ser,

que hoy…

terminó lo que comenzó ayer.

 

La habitación,

la cama vacía,

la mesa, los libros…

Espacio,

conocimiento perdido.

Vista hacia la ventana

en donde están las flores.

Las flores que lloran,

que tumban el viento.

El viento que ha tumbado este cuerpo.

Este cuerpo que me ha hecho homicida.

Homicida, suicida.

Este cuerpo que he asesinado,

y que dejará a mis plantas en desconcierto,

en desorden, en desconsuelo,

porque después de tanto, o nada,

no pude volver

a empezar de cero.

 

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Un comentario

  1. Qué desasosiego madre mía.
    Pero lo único que no tiene solución es la muerte, lo demás mejor o peor puede superarse. Espero que nadie tome ese trágico y definitivo camino.
    El poema transmite y desde luego que te deja muerto junto a ese cadáver de esa pobre que decidió terminar con todo.

    Le gusta a 1 persona

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