Señora

Aun no siendo del club de los creyentes,
ni temiendo a las llamas del averno,
me estremecí por ver que el propio infierno
se cebaba en tus muros imponentes.

Pero aguantaron bien tus arbotantes,
señora de París entre riberas,
y aliviados mis ojos concibieran
que un fuego aterrador no fue bastante.

Hoy gárgolas lloran en las cornisas,
Quasimodo expectante tras la puerta,
el órgano aún no dio la última nota.

Trágate Lucifer tus fieras risas,
herida sí, mas no la deis por muerta,
que ni el terrible Hades la derrota.

Publicado por Elfogrís

Lector compulsivo casi desde que aprendí a leer, aficionado a las artes en general y a la pintura en particular, la voluntad de escribir me fue llegando poco a poco, empezando más como un método de relajación y abstracción tras el trabajo que como una pulsión interna, poco a poco esa costumbre se fue convirtiendo en casi necesaria, un medio de expulsión o expresión que se ha ido manteniendo en el tiempo y que he aprendido a disfrutar de manera reposada. Sin más pretensión que plasmar las inquietudes que me remueven de alguna manera, tengo que reconocer que la sensación de reflejarlas por escrito, sacarlas de donde surgen, a veces la cabeza o el corazón, a veces las tripas, y dejarlas en algún lugar para quien las encuentre, y pensar que alguna de ellas pueda pellizcar a alguien con quien comparto al menos ese interés aun sin conocernos, completa el círculo de una manera muy gratificante. Ahí sale ese pequeñito ego necesario. Espero seguir compartiendo mientras continúe este pálpito y sienta que puede haber alguien al otro lado que se muestre en sintonía, en el fondo o en la forma, con mis escritos.

2 comentarios sobre “Señora

  1. Un soneto emotivo para un incendio que nos abrasó, al menos a los europeos, y que me tocó en la parte francesa de mi ser. Muchas gracias por este poema. De hecho, yo mismo escribí un poema sobre el suceso, aunque «un pelín» más largo…

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  2. Pienso que los desastres de la magnitud de este, que afectan a la memoria cultural, trascienden las fronteras. Todos perdemos un algo de lo que arrastramos desde que existe la civilización. Ya sabes de las limitaciones de los sonetos, dan para lo que dan, como uno mismo. Gracias a ti por asomar Henri.

    Le gusta a 1 persona

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