Domingo

El sol se había ido a buscar a la luna. La luna llegó en busca del sol. Yo no podía hacer nada por ellos. Me sentía sol y luna a la vez. El aire estaba diferente.
Olía a domingo. Se me inundaba el alma de un vacío profundo. Me llenaba. Era un instante detenido por un siglo dentro de mi corazón.
Dolía a domingo. La noche intensa, venía en busca de suspiros. Yo tenía unos cuantos atragantados y se los quería dar a todos. No quería que me quedara nada. Quería secarme. Pero para secarme debía ahogarme.
Moría el domingo. Y yo me dejaba morir con él. Tenía que hacerlo. Tenía que hacerlo porque iba a nacer.
Temía el domingo. No podía juzgarlo. Lo vi tan desnudo e indefenso como yo. Tembloroso. Corrí a abrazarlo. Lo sentí. Sentía cómo me fundía en él. Dolíamos, temíamos, juntos. Moríamos… La noche nos veía morir y moría con nosotros. Suave. Lento. Ya no dolíamos. Ya no temíamos. Flotábamos. No tenía nada, pero lo tenía todo.
La luna se había cansado ya de esperar al sol y comenzó a morir con nosotros. Y las estrellas. Y el silencio. Ya no dolíamos. Ya no temíamos. Y ya no importaba si el sol no regresaba. Quizás nosotros no íbamos a volver. Ya nada importaba. Ya no teníamos nada. Ya nos teníamos a nosotros.

102 visitas

3 respuestas a «Domingo»

  1. ¡Qué bonito! Es maravilloso

    1. Avatar de Melina Matélica
      Melina Matélica

      ¡Muchas gracias compañero!

  2. Avatar de elcieloyelinfierno
    elcieloyelinfierno

    Sensible entrada!! Después de vaciarnos, nos entregamos con quien nos sentimos protegidos. No nos importa todo lo demás. Un cálido saludo.

Deja un comentario

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas

Descubre más desde Letras & Poesía

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo