Familia escogida

Como gotas de lluvia golpeteando contra la ventana, insistente, tu recuerdo viene a buscarme. A salvo, tras la cortina te observo y sé que no debo, que no puedo dejarme llevar otra vez por el engaño que supones para mí. Entre los remolinos de hojas de otoño, me parece ver tu cara mirando hacia arriba,Sigue leyendo «Familia escogida»

Mi consuelo

Me desgarra el miedo.Me tortura la desconfianza.Nadie me querrá como yo lo hagoy eso me asusta. Porque yo me veo con ojos sincerospero otros con simple deseo.Me da miedo quedarme solaporque la soledad me ahoga.Pero temo que me quieran demasiado. Espero no arrastrar conmigo a nadieal abismo de contradiccionesen los que me baño cada mañanaySigue leyendo «Mi consuelo»

La esperanza

Cuando golpearon la puerta, la señora no pensó en nadie en especial, a pesar de que estaba sola en casa por aquellos días. Tampoco trató de adivinar quién era. Mucho menos pensó en alguna visita, solo apagó la olla con el almuerzo listo y cruzó la casa por el pasillo hacia la puerta principal. SeSigue leyendo «La esperanza»

viejo ancestral

ya llegaron los labios sabor caramelo y el viento a galletas de cocoa junto a un viejo ancestral que dice ho ho ho  para recordar  que el tiempo de dosificar amor terminó me vendan los ojos ponen una vara en mis manos golpeo tres veces se destroza la piñata: caña de azúcar  cacahuates  chiclosos paletasSigue leyendo «viejo ancestral»

La semana de la señora Julia

La señora Julia se levantaba todos los domingos a la misma hora, se quitaba la modorra abriendo las ventanas mientras se untaba colonia para oler a alhelíes. Se acomodaba el cabello en largas trenzas canosas que amarraba por encima de su coronilla y se ponía un chal lila con estampado de mariposa. Sacaba de susSigue leyendo «La semana de la señora Julia»

La casa

Mi primer regalo de navidad fue una casa; ha sido mi regalo favorito, aún la conservo y la llevo conmigo a todos lados. Llevo casi tres décadas correteando al solsticio apurando la primavera sobornando al reloj justificando mi afán fantaseando con fechas que no llegan creyéndome dueña del tiempo convencida de que son un hechoSigue leyendo «La casa»

Carta a José

Hijo: Te debo tanto. Tengo una lista interminable de sentimientos guardados y de adjetivos para expresarlos, que sólo con besos podría explicarlos. No me alcanzan las poesías para igualar tus dibujos, tus canciones y flores llenas de amor. Tú eres mi obra de arte y contemplarte es un honor. Regálame un millón de “te amos”Sigue leyendo «Carta a José»

Se baja el cero y no contiene

Cuando algo no tiene sentido, cuando algo simplemente no tiene lógica, ni explicación, ni solución; como la muerte. Me lo dijiste tantas veces, y en ese momento, tonta, ilusa yo, no lo comprendí.   Tuvo que pasarnos para entenderlo, tuviste que irte para demostrarlo, y ahora lo entiendo, ¿será muy tarde? Quiero pensar que haySigue leyendo «Se baja el cero y no contiene»

Quince

Solo tiene quince añosy unos padres separadosdesde hace 14. Solo tiene quince añosy ha acudido a los juzgadosmás veces de las que ha reído. Solo tiene quince añosy un hermano que no conocey una ahijada de un mes.Solo tiene quince añosy una madre que se destroza la camisapara destrozar a su padre. El niño supoSigue leyendo «Quince»

Navidad es volver a casa

Desnudé aquel fajo de páginas encuadernadas y me coloqué al principio de todo. Donde nada ha pasado todavía. Me aclaré la voz, arañando minutos a aquel instante y comencé. Como en cada Navidad, la casa se llenaba de luces y sombras. Un desfile de platos, sonrisas, deseos y reencuentros tenía lugar en el salón. PeroSigue leyendo «Navidad es volver a casa»

Querida niña

Querida niña Puede que la vida sea tan brevey que en tus sueños no te acuerdesde mis latidos por ti. Querida niña Puede que la ilusión pronto se acabe,que de ti yo me separey no sepas dónde andar. Querida niña Recuerda que los miedos se terminan,que las sombras se iluminany el tiempo te invita aSigue leyendo «Querida niña»

La conversación que nunca tuvimos

La conversación que nunca tuvimos cuenta con vida propia en mí. Nació al final de aquella discusión, de aquella negligencia con nosotros mismos, de aquel poema que prometía un desenlace a lo que jamás gozó de continuidad. Ese diálogo aparece, en ocasiones, en una mente cansada, nostálgica o arrepentida. Suele ocurrir los lunes o los díasSigue leyendo «La conversación que nunca tuvimos»

Exequias

Hace frío, pero no me tiemblan las manos ni me castañean los dientes, ni se me abren los ojos, y no me suda la frente. Hace frío, pero no siento nada, no tengo odio ni cariño, es el precio de vivir a tientas esta vida que ha sido fiada. Hace frío, y no me puedoSigue leyendo «Exequias»

Estar en casa

No he vuelto a estar en casa desde aquella primavera Me olvidé de ser feliz desde que partí Concreto, puertas y ventanas tiene cualquiera Pero ninguna se le parece a donde yo nací Ahí se quedaron mis muertos Enterrados en los rincones En un lugar especial de mis recuerdos En el olor y en elSigue leyendo «Estar en casa»

La maletas en la puerta

“Todos durmiendo en paz y yo, con las maletas en la puerta”. Aquella frase a medias resonó en la mente de Natalia. No había nada de malo en aquellos tres bultos marrones esperando a ser recogidos por sus manos. No lo había, ¿verdad? Miró alrededor. Los escasos rayos de luz que ya había comenzado aSigue leyendo «La maletas en la puerta»

De hospital

Todo es peor cuando lleva la coletilla “de hospital»: comida de hospital, luces de hospital, café de hospital… Dicen que son lugares de pena y mal agüero, que sabes de qué manera entras, pero no como vas a salir. Julia no está muy segura de que todo esto sea verdad. De lo único que estabaSigue leyendo «De hospital»

En un abrir y cerrar de ojos

El suave susurro de un sonajero para dormir. Las ventanas abiertas, no demasiado, el niño está durmiendo. Las poesías del mañana canturrean detrás de la cortina blanca. Los rayos de sol entran tímidamente por el alféizar. La madre mira a su bebé, sentada, pletórica. Su corazón late precipitadamente. Ve en aquellos ojitos cerrados su imagenSigue leyendo «En un abrir y cerrar de ojos»

Todas las madres del mundo

Era huérfana, así que podía darse por muerta en medio de aquella devastadora tormenta de nieve… Se hizo un diminuto ovillo de tristeza en un rinconcito y entre fuertes escalofríos esperó el final. En su cabeza una idea martilleaba: ¿No merezco que nadie me abrace? Lentamente todo se hizo negro. Casi no sentía nada exceptoSigue leyendo «Todas las madres del mundo»

Me he dormido

Viernes, 1 de diciembre de 2017. Pedro se despierta por el ruido de pasos y gritos de niños en el piso de arriba. De inmediato se incorpora en la cama y piensa: «¡Me he dormido!». Debería haberse levantado a las 5:15 para fichar puntual a las 6:00, tal y como lleva haciendo los últimos diezSigue leyendo «Me he dormido»

Los recuerdos son eternos

—¡Sáquenos de aquí! —gritaron aterradas al unísono madre e hija dentro de aquel extraño retrato fotográfico antes de quedar atrapadas en un extraño congelamiento temporal, mientras la fotógrafa inexperta y su hija de un siglo atrás, se retiraban abrazadas entre emociones de gratitud y remordimiento.    

Desde el interior

Único favor al lector: imagina la presente historia donde más te plazca. En el pasado, hace miles de años, o en los dorados veintes, en la actualidad, o tal vez en el futuro, entre cyborgs y naves espaciales. Y es que eso no importa, pues esta historia es cíclica: se ha venido repitiendo desde queSigue leyendo «Desde el interior»

Nuevos retos de La Ballena Azul

(Mejorados, y por fin completos)   Día 1 Córtate con un cuchillo escribiendo “f 57”, unas 3 manzanas, hazlas ensalada y luego enviarle la foto al administrador del grupo de Facebook o de WhatsApp que te invitó (para ver si se le antoja).   Día 2 Levántate a las 5:30 am y llega a tiempoSigue leyendo «Nuevos retos de La Ballena Azul»

Lo siento, mamá

¿Sabéis que es lo más duro que me ha pasado? ¿Lo más duro que he experimentado en mis últimos años? Tu ausencia. La ausencia de haber perdido a alguien en mi vida por otra persona. Y es que, aunque lo desee, ya nada volverá a ser lo mismo. Siempre me dijiste que la familia es loSigue leyendo «Lo siento, mamá»

Entre el áspero rigor y un amoroso pensamiento

Dentro de mi alma fue de mí engendrado un dulce amor, y de mi sentimiento tan aprobado fue su nacimiento como de un solo hijo deseado; mas luego dél nació quien ha estragado del todo el amoroso pensamiento: que en áspero rigor y en gran tormento los primeros deleites ha tornado. ¡Oh crudo nieto, queSigue leyendo «Entre el áspero rigor y un amoroso pensamiento»

Secretos interiores

El oso abrió los ojos desmesuradamente y miró a la niña: no podía creer su secreto. La dejó hacerle aquello tan extraño. Cuando vio la primer borla de estopa, su rostro se desencajó. Luego le tocó el turno de susurrarle un secreto a ella: ahora la nena abrió sus ojos de asombro. Nuevamente acostado, dejóSigue leyendo «Secretos interiores»

¿Libertad?

Actualmente cuando se habla de temas como la homosexualidad, el feminismo, el machismo, etc. se abre un debate sin fin, todo el mundo dice tener la razón, las afirmaciones se enredan hasta crear un nudo que tensa la cuerda, sin llegar a ninguna conclusión. En nuestro afán de creer tener la razón cometemos el errorSigue leyendo «¿Libertad?»

Simetría de un cuerpo terrestre

Lograr la perfecta simetría de forma natural es imposible, no sé por qué aún nos empeñamos en ello. Ni siquiera Gea, la más sublime arquitecta, ha logrado reproducir una figura exactamente igual de ambos lados: siempre queda un ojo más pequeño, una oreja más alta, una garrita más corta. Los artistas nos han hecho creerSigue leyendo «Simetría de un cuerpo terrestre»

Dos Paraguas

Me ha pintado dos paraguas para decorar una pared. Dos paraguas. Uno, calado por la lluvia. Otro, moteado por la nieve. Para decorar una pared. O sostenerla más bien. Para alegrar los momentos difíciles. Porque sabe que me gusta la lluvia. Y, además, estos que vivo y que vienen son meses de tormenta. Dos paraguasSigue leyendo «Dos Paraguas»

Normal

Día 4 —Tienes que acercar tu silla lo más que puedas a la cama, luego caminas sobre tus brazos para acercar el torso, y ya después solo es cuestión de tomar los reposabrazos y con un pequeño esfuerzo, ¡llevar tu cadera hacia el asiento!… Al principio cuesta un poco de trabajo, pero con el tiempoSigue leyendo «Normal»