Sutil

Las ventanas de su alma iluminan mi piel como si se tratara de dos faros. Mi barco a la deriva divisa su luz incandescente y sonríe a las cálidas perlas amaderadas. Sus faros conocen todas mis velas y secretos. Sus pétalos de rosa se aprietan, mordiendo con suavidad mis incansables ganas de comerlos. Saboreando laSigue leyendo «Sutil»

911

─ 911 ¿Cuál es su emergencia? ─ ¿Hola? ─ ¡Hola! (Suspiro) ¿Quién habla? ─ Felnando… ─ ¿Fernando? ─ Sí. ¿Cómo te llamas tú? ─ Yo soy Gloria. ¿Qué edad tienes? ─ Cato. ─ ¿Cuatro? ¿Puedes pasarme a tu madre? (Me gustaría regañarla) ─ Está dolmida… ─ ¿Está dormida? ¿Puedes despertarla? ─ Eh… (Mami, mami) Eh… No. ─Sigue leyendo «911»

Oculto en su piel (1/13)

1. Al amanecer del día cero, hacia la cabaña del lago Una estrella fugaz caía en el cielo y todos la ignoraron.  El motor del viejo Camaro 89 gritaba como un hombre cayendo por un acantilado a medida que Billy se rehusaba a dejar de pisar el acelerador.  Tras ellos a lo lejos en elSigue leyendo «Oculto en su piel (1/13)»

Lo que no puedo decir

La única luz que brilla en la habitación es la de sus ojos refulgentes. Ella siempre ha sido una fuente de felicidad, o como yo la llamo, mi chinita. Nos besamos. A veces tan corto que ella me pregunta si no sé besar. Tan fuerte que parece que no nos veremos en meses.  Me muevoSigue leyendo «Lo que no puedo decir»

Eduardo

Las dos amigas se sentaron una frente a la otra. Ariana se arregló su cabello corto antes de sentarse, pero su inoportuno mechón volvía a colocarse frente a su cara. Lila no se había tomado el trabajo de maquillarse y sus profundas ojeras se hicieron más grandes cuando el mesero les trajo el menú. ArianaSigue leyendo «Eduardo»

Te puedo hacer la misma promesa

Una vez cuando tenía tu edad quise subirme a lo alto de un árbol. Mi papá se acercó a mí al verme y me gritó: – No te subas porque puedes caerte. Él no dijo que me iba a caer o que no confiaba en mi fuerza para trepar aquel árbol. Lo que dijo fueSigue leyendo «Te puedo hacer la misma promesa»