Migrante

Todo era una películaen cámara rápida,una película secacon casas de cartón,tierra roja,grama verdísima,ilusionante.            La luz             mucha luz.            La noche       muy noche.            Los sabores                       no para mi lengua.Todo era blancoy brilloso.Me podía miraren los pisos del supermercado,en las puertas de las oficinas.Miraba el bulto que era,el bulto que estaba.No recuerdo la cara del bulto,solo la cinetosisy el olor aSigue leyendo «Migrante»

Detente

Pronunciar en voz alta la alegría-o la tristeza –es como dejarla escapar. Ahora,en este instante,antes del próximo inhalar de airey del rodar de los ojos curiosos por la habitación,a medida que vas leyendo estas líneas¡detente!y pronuncia con los labios tuyoslas letras todas de mi nombre,deja que el nombre sombra se escape,abandone el cuerpo            alegre,            con forma deSigue leyendo «Detente»

Pájaros de carne

Ojalá pudieran mis versosser más fuertes que el acero,ser pájaros de carne que buscan el díay se tragan los furiosos pájaros de hierro. Ojalá pudieran mis versosvencer las cenizas,abrir la tierra ante los hombres malvados,masticarlos talones arribahasta sus sesos gusanoscon los dientes del abismo. Ojalá pudieran mis versosser vagón blindado de evacuaciones,ser sombrilla a laSigue leyendo «Pájaros de carne»

Ígneos

Si estuviera en Ucrania,en la ruta entre Irpin y Kieventre sirenas, cenizas y puentes cuarteados,con la muchedumbre escuchando a curasmientras se alejan del espanto,y tu pecho se abrieracomo las puertas del cielo:                                 tórrido abrazocon una rosa blancaentre mis guantes de camuflajedijera:          Da!          Так, я приймаю!          Acepto tu abrazo          que no dice al mundo te amo,          porque las cosas para mi oído          meSigue leyendo «Ígneos»

Obrera

No soy arquitecta de nada            ni de mi destino,            ni de mis poemas,            ni de todas las carcajadas            barnizadas de mis dientes,            ni las arrugas en u            sobre la nariz            cortando mi frente.No soy arquitecta de nada.Soy de todo la obreracon el cemento en las cejas,con el lodo en las uñas,y las tristezas ladrillo enSigue leyendo «Obrera»

Sonrío

Debajo del cielo negrode la enorme tierra,puse la mano en mi barbilla,la puse y sonreí.Sola, como un atrio vacíomis pantalones se ven siempre demasiado cortos,mis zapatos se ven siempre demasiado sucios,mi pelo demasiado noche,mi lengua demasiado gruesa,y la enorme tierra, demasiado oscura.Soy beige y azul,el banco es marrón,las luces son tenues,el mapa, demasiado negro.Sola, conSigue leyendo «Sonrío»

Revolucionar las revoluciones

Revolucionar las revolucionesporque no es cierto que los 70 son pasado;y aún la tierra escupe sus hijosy aún los hijos escapan del espantocomo herencia y legado;y aún las madres lloran distanciasy aún se escriben canciones protestay los que las cantan son marginales,así que se tararean con la puerta cerrada,unos pocos las cantan en las plazas.NoSigue leyendo «Revolucionar las revoluciones»

Lagartos

“La era está pariendo un corazón.No puede más, se muere de dolor,y hay que acudir corriendopues se cae el porveniren cualquier selva del mundo,en cualquier calle”.Silvio Rodríguez Lo he visto en mis sueños,que jamás alcanzan la anchura de las callesel altar de los pobresla verdad más cruda y sin sal.He visto en mis sueños,como cuervoSigue leyendo «Lagartos»

El sitio que me habita

Algún día regresaréa la reja oxidada,a la flor trémula detrás de la reja,y al olor a lluvia sobre azucenas.Seré otro ser que pase,que regrese,que llore.Seré como tantos,empujaré la verja,inclinaré el rostro,oleré el jardín de la dulce Consuelo,y entenderé entonces lo que ellos me dicen,del perfume que cargo detrás de la oreja,del óxido tibio entre misSigue leyendo «El sitio que me habita»

A los pies de una montaña

Iré a los pies de una montaña,de una montaña triste,sin verde, sin aves, erosionada; para tomar de ella prestada una roca, encrespada, tibia aún del sol de mediodía.Me la echaré a las espaldas, frotaré con ella mis zonas afiladas, se me hará polvo en la nuca, y quizás me caiga en la frentesu brillo de metal escondido.La regresaré a suSigue leyendo «A los pies de una montaña»