Cuando lo tenías todo

Por qué te tumbas en silencio, ¿has encontrado algo en él? por qué callas. ¿Qué te gusta tanto del silencio? ¿que harás cuando encuentres las respuestas? ¿lo romperás? Si nunca supiste explicar qué sucede cuando ya no queda nada qué te queda ahora, si tampoco tienes la palabra.

Inercia

«Se han roto los cristales. No tienes que responder ya ante nadie porque nada queda al otro lado. Tu cuerpo, pronuncias tu nombre, intentas abrazarte. Nadie te llevará a casa, no te arroparán al caer la noche y sólo el frío conversará contigo. Todo lo que conocías ha caído al vacío. Nada queda, solo túSigue leyendo «Inercia»

Rizoma

–Doctor, ¿no ha sentido usted que pierde materia o sustancia? –De hecho he sentido que la estoy ganando más rápido de lo que deseo. ¿Por qué la pregunta, Maestro? –En estos días me la he pasado pensando… –Sano pasatiempo el suyo. –A veces creo que no. He pensado que cada cosa que hago, o queSigue leyendo «Rizoma»

La heroicidad del moribundo

Max estiraba sus extremidades y el torso ávido de conceder cierta flexibilidad a sus músculos tiesos y rígidos como garrotes. El lecho era suficientemente amplio para ejercitarse al máximo en la dolorosa tarea de desentumecerse. Este rito era necesario para poder poner los pies en la alfombra cochambrosa, que ocupaba el lateral izquierdo de laSigue leyendo «La heroicidad del moribundo»

Seísmo de sábado

Amanece por la celosía. Tahir entreabre los ojos, todavía rojizos. Se los frota con fruición. Sabe que dentro de un rato le traen a Tomás. Precisa ese rato para volver en sí. De la resaca de sexo soez. Del grosero galope goloso. Pero ese rato no es otra cosa que… la mañana después. Impío vacío.Sigue leyendo «Seísmo de sábado»

Vacío existencial

Triste y fértil se acomoda el vacío en mis entrañas a la sombra me abandona y otra vez en mí se ensaña. Mustio y frágil ata en corto aprieta y ahoga la esperanza y por más mal que me porto el miserable no me alcanza. Con más ruido que razones es mi mente la tormentaSigue leyendo «Vacío existencial»

La Soledad de tu Ausencia

Se quiebra el sentido de la noche, con las palmas abiertas, el alma en carne viva y la mirada de agua, que fluye lentamente en ese amanecer sombrío. Todo se marchita en la hoguera: la dulce carta perfumada, el lazo entregado la caricia infinita el roce de tu piel, los labios apasionados el eco deSigue leyendo «La Soledad de tu Ausencia»

Río sin rumbo

No tengo rumbo. No tengo cara. No tengo historia. Nada. Tristeza. Soledad. Silencio. Vacío. Miedo. Inmensidad. La bahía se mece de un lado, el río color león se embravece del otro. La escollera tiene ese qué se yo, que divide aguas, separa… aleja… aparta del inalcanzable horizonte donde Yasí, desesperada, busca a su amado. EcosSigue leyendo «Río sin rumbo»